Experiencias para dejar de fumar

La gente seguirá sonriendo, estaba escrito en la pared del estanco, yo te esperaba en la calle. Llevabas los vaqueros gastados, los ojos chinos y el pelo alborotado. Te giraste un segundo, papel te dije desde fuera rotando la mano. Llevaste tu mano al bolsillo de atrás buscando la cartera. Me gustaba mirarte de lejos, aún podía sentir tus manos en mis caderas, los pezones mordidos, el vértigo bajo el ombligo. Sonreí.


Saliste del estanco encendiendo un cigarrillo, andabas hacia mí como antes de un tsunami, alejando el agua. Entonces dijiste las tres palabras: tenemos que hablar.

Volví a mirar la pared del estanco.



Comentarios

  1. Què heridas pueden ser tan profundas para que se esfuerce tanto en intentar ocultarlas..
    Impresionante

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