Vivir preferentemente antes de...

 Aquel licor casero siempre aparecía en primera fila, al abrir el mueble bar. Algún día excepcional el “paterfamilias” diría: -¡Abrirlo!- Mientras tanto, esperaba en compañía de Anís del Mono, Veterano, Ponche Caballero… Aquel lugar era el más mágico de casa: cada vez que abría su puerta, todo se multiplicaba hasta el infinito por los espejos que forraban el interior del mueble bar.


Ese día llegó. “Paterfamilias” nos había dejado el último invierno. Entré en la casa antes de entregar las llaves al agente inmobiliario. Abrí el mueble bar, despacio. Allí continuaba en primera fila. El trago fue amargo. Su tiempo también pasó.





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