Y sirenas de fondo

-¿Tarjeta o efectivo?

¡Mierda! Un golpe de estómago casi me hace vomitar. Miro las cámaras, no hay nadie más en la gasolinera.
Es él y esta vez, con una garrafa de gasolina.

-Pagaré con carne. ¿Susto o muerte?

Con la mano busco el botón de seguridad. Lo pulso varias veces. La caja se cierra automáticamente, estoy dentro de una pecera a prueba de balas.

-¡Carlos he avisado a la policía, llegarán enseguida!

Desafiante, abre la garrafa y vierte la gasolina por el hueco que deja la mampara para cobrar, salpicándome entera.
Bloqueo la puerta de salida.
Junto a la caja, mecheros en promoción.





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